5. Cuando las cosas andan mal, confiar en que hay una solución

En este artículo vamos a explicar el quinto de los 10 mandamientos de la pareja según Bert Hellinger. Aunque hemos abreviado el título por una cuestión de espacio, este mandamiento completo dice lo siguiente:

“Cuando veamos que las cosas andan mal, confiaremos en que hay una solución:

  • Buscar asesoría para solucionarlo
  • Si es necesario renunciar a asuntos significativos como tener razón
  • Renunciar a revivir las diferencias del pasado”.

En el cuarto mandamiento nos hemos centrado en la parte material de trabajar para la pareja. Sin embargo, es muy importante la parte emocional porque no hay pareja (ni relación) que esté ausente de conflicto. ¿Cuál es la diferencia entre una pareja comprometida y una que no lo esté tanto? La voluntad real de solucionar las cosas. Eso quiere decir, que ante cualquier conflicto, aunque podamos tener un primer impulso de dejar la relación (los divorcios hoy están a la orden del día), debemos pensar en que siempre hay una solución y si nosotros no la encontramos por nosotros mismos, podemos contar con ayuda externa.

Buscar asesoría para solucionarlo. Todavía a veces hay muchas personas reacias a buscar ayuda, bien porque son muy reservadas y no quieren que nadie sepa sus problemas internos o bien porque no confían en que alguien externo pueda solucionar sus problemas. Es cierto que nadie externo los va a solucionar, pero sí pueden darte herramientas para que lo hagas por tus propios medios. Hay muchos tipos de profesionales de la ayuda hoy en día, por lo que puedes escoger el que más conecte contigo: psicólogos, consteladores, coaches, mediadores, etc. Por intentarlo no pierdes nada. Eso sí, si vas, que sea para solucionarlo y no para confirmar que “lo tuyo no tiene solución”.

Si es necesario, renunciar a tener razón. En ocasiones nos posicionamos demasiado en una postura hasta enrocarnos y esto daña mucho la pareja. Esta vez, ¿realmente es tan importante tener razón? Una pareja es un igual, no es superior ni inferior, por lo que enrocarse con ciertas posturas no suele llevar a buen puerto. En millones de ocasiones no estaremos de acuerdo, y ello puede enriquecer la pareja o hacer de ella un infierno, todo depende de la actitud con que se vivan las diferencias ¿Prefieres estar en paz o tener razón?

Renunciar a revivir experiencias del pasado. En toda relación hay hechos que nos han dolido o enfadado. ¿Eres de los que mete el dedo en la llaga? Revivir experiencias positivas del pasado puede ser bonito, porque nos produce una sensación agradable en el cuerpo pero, ¿qué le pasa a mi cuerpo cuando me recuerdan un hecho doloroso? Si por ejemplo a mi pareja una vez se le olvidó el día de mi cumpleaños, imagino que se sintió mal por ello cuando se dio cuenta, y yo a cada discusión se lo recuerdo, ¿fortalece esto la relación o la debilita? Cuando hay un conflicto, debe resolverse al momento porque, de no hacerlo, saldrá a cada discusión y esto destruye el amor y, por lo tanto, la relación. Si se resuelve, no será necesario volver a sacar el tema.

¿Quiere decir esto que no me puedo divorciar?

¡En absoluto! Simplemente, no debemos abandonar a la primera de cambio. Podemos divorciarnos cuando hay problemas realmente irresolubles o diferencias irreconciliables, pero no dejándonos llevar por los impulsos primitivos de ataque, huida o paralización.

¿Y cómo sé si ha llegado el momento de divorciarme?

La paz, será tu termómetro.

Yo siempre digo que la paz, será tu termómetro. Si estás muy enfadado y no soportas a tu pareja, entonces no te divorcies. Si saca lo peor de ti, tal vez todavía tengas algo que aprender sobre esa relación. Cuando puedas estar en paz con esa pareja y, desde el amor, por causas objetivas, creas que debas decir adiós, entonces es el momento. Parece contradictorio porque si estás bien, ¿para qué te vas a divorciar? No se trata de estar bien con tu pareja, sino de estar en paz contigo mismo y queriéndote mucho, para despedirte de algo que no te conviene. Si estás en guerra con tu pareja, tal vez es momento de preguntarse qué es lo que hay dentro de ti que te molesta tanto y que esa persona ha venido a mostrarte.

Suena complicado, pero con un buen acompañamiento, te aseguro que es posible solucionar el problema, o decir adiós desde el amor. En el curso de mediación sistémica te damos las claves para obtener el divorcio desde la paz y realizamos todos los trámites.

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